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¿Cómo Desarrollar Tu Mentalidad?

No son pocas las historias acerca de que tal o cual persona logró un determinado resultado gracias a su mentalidad.

Y esto ocurre porque efectivamente, es un hecho real que puedes ver en muchos casos a lo largo del tiempo.

En esta guía de Cómo Desarrollar Tu Mentalidad repaso una serie de ideas y acciones específicas que espero (así lo deseo) te ayuden a mejorar tu mente dado que en definitiva, es la verdadera forma en la que podrás eventualmente conquistar tus objetivos.

Aquí los temas:

Introducción
¿Qué es la mentalidad?
Cómo se forma la mentalidad
Tipos de mentalidad
¿Por qué es importante la mentalidad?
La mentalidad es más que creencias
Aprendizaje continuo
Test Drive


Introducción

En este mundo, o estás creciendo o estás muriendo, no hay término medio.

Si te quedas quieto sin progresar, entonces estás cayendo.

Lo mismo ocurre con el éxito.

Requiere que te involucres en el proceso de tu crecimiento personal en todo momento.

Y de todas las cosas en la vida, lo que crees sobre tí puede afectar el resultado final que consigas.

Personas que creen que sus habilidades se pueden mejorar mediante su arduo trabajo y dedicación, típicamente avanzan y toman acción sin poner excusas.

Estas mismas personas también suelen demostrar tener una mente abierta, están dispuestos a aprender y han sido vistos como los más exitosos en diferentes aspectos de su vida.

Entonces, como ellos, también hazlo.

Esta guía te dará algunas buenas pautas para que lo consigas.

Aprenderás que tu mente es la fuerza máxima para llevarte a donde quieres ir, pero necesitas usar su poder correctamente.

¿Cómo hacerlo?

Hacia allí vamos juntos.


¿Qué es la mentalidad?

La mente es una herramienta muy poderosa y, en última instancia, determina quién eres como persona.

También conocida como mentalidad, este patrón de pensamiento impacta tanto en cómo le das sentido al mundo como a ti mismo.

En otras palabras, la mentalidad es un conjunto de creencias y pensamientos que influyen en la forma en que manejas una situación determinada.

Dicta tu personalidad ayudándote a resolver lo que está pasando a tu alrededor y lo que debes hacer al respecto.


Cómo se forma la mentalidad

Desde tiempos inmemoriales, las personas han pensado, actuado y les ha ido de manera diferente entre sí.

En su mayor parte, el sentido común dicta que estas diferencias surgen de las variaciones en los antecedentes, experiencias de aprendizaje y formación.

Además, la investigación también apunta en la misma dirección.

Si bien las experiencias, los antecedentes y la capacitación varían, incluso las variables internas como la composición genética tienen una parte a jugar, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que formar una mentalidad es una combinación de elementos.

Por ejemplo, si bien todos venimos con una genética única, las experiencias, formación y esfuerzo personal nos llevan por el resto del camino.

Entonces, tus experiencias de vida y tu genética juntas ayudan a enmarcar tu actitud y creencias.

Y dado que ambos tienen un papel importante que jugar en tu forma de pensar, es útil saber cuáles son estos factores.

En primer lugar, tu actitud hacia algo es lo que piensas o sientes sobre eso, especialmente cuando se nota en tu forma de comportarte.

Tu actitud puede tener diferentes componentes, por ejemplo el emocional.

Entonces existe el componente cognitivo que es cómo o qué piensas sobre el tema.

Esto es finalmente seguido por cómo te comportas cuando te enfrentas a una situación.

Luego están tus creencias que son simplemente sentimientos de certeza sobre algo.

Las creencias se basan en ideas y cuando en un momento específico, estas ideas comienzan a sentirse ciertas, se convierten en creencias.

Creencias que a su vez, dan forma a tu actitud que a su vez, dan forma a tu forma de pensar.

Las actitudes y creencias dan lugar entonces a hábitos que son un reflejo de tu forma de pensar.

Quizás el ejemplo más común y conocido de mentalidad es ver el vaso como ´medio vacío´ o ´medio lleno´.


Tipos de mentalidad

Existen diferentes tipos de mentalidad que pueden ayudarte a dar rienda suelta a tu mejor esfuerzo o por el contrario, limitan tu potencial.

Veamos los siguientes ejemplos:

Mentalidad de abundancia vs. mentalidad de escasez

La forma en que ves la abundancia o la escasez influye mucho en tu éxito en la vida.

Por ejemplo, imagina que dos personas caminan por la calle.

Están hablando entre ellos, riendo, bromeando, mientras respiran agitados por el trajinar del recorrido.

¿Crees que a uno de ellos le preocupa que pueda no haber suficiente oxígeno para ambos?

Probablemente no, ya que el aire es abundante.

Ahora coloca a las mismas dos personas buceando donde el tanque de uno comienza a funcionar mal.

Esa persona indica la necesidad de oxígeno y de repente, el aire que los rodea se convierte en un bien precioso.

Esta escasez fácilmente podría hacer que se preocuparan con la idea de:

¿Qué pasa si no hay suficiente oxígeno para los dos?

Por otro lado, aquellos con una mentalidad de abundancia no están limitados por este patrón de pensamiento.

En lugar de ver la oportunidad como algo limitado, se esfuerzan por crear más oportunidades para sí mismos y abrazan el cambio en lugar de temerlo.

Resumiendo, una persona con una mentalidad de escasez elige los pensamientos negativos y adopta una posición de víctima.

En el mejor de los casos, su día a día el foco está puesto en todas las cosas que pueden no estar funcionando, mientras que otros con una mentalidad de abundancia tienden a poner toda su energía en lo que está funcionando y ven nuevas posibilidades de mejorar su situación actual.

Mentalidad productiva vs. mentalidad defensiva

Este combo básicamente se ocupa del rendimiento diario.

Muchas personas pueden pensar que tienen una mentalidad productiva o que están siendo productivos, mientras que en realidad solo están ocupados; o sea, es posible que no estén terminando productivamente las tareas y completando proyectos.

Piensa en tu lista diaria de tareas pendientes y en las cosas que necesitas terminar de hacer al final del día.

Puede que hayas pasado todo el día corriendo y ´haciendo cosas´, pero cuando son las 11 pm y te aprontas para ir a descansar, te das cuenta de que solo lograste terminar tres de las diez tareas que se suponía debías hacer.

Sientes como si estuvieras trabajando todo el tiempo, pero en realidad, no logras hacer mucho.

¿Significa esto que eres un vago y no quieres lograr tus metas?

¿O quizás tenga algo que ver con tu forma de pensar?

Tener una mentalidad productiva significa que utilizas todos tus recursos que incluyen tiempo, energía y esfuerzo de la mejor manera posible.

También significa que no intentas hacer todo, estar en todas partes o incluso hacerlo de la manera más rápida posible.

Por el contrario, significa aprovechar al máximo lo disponible mientras disfrutas del proceso.

Aquellos con una mentalidad productiva buscan sacar conocimiento válido que sea comprobable y usan su razonamiento para hacer elecciones basadas en esa información.

Como tal, estas personas encuentran una manera y pasan más tiempo buscando soluciones para un mejor rendimiento en lugar de encontrar problemas y quedarse atascadas.

Por otro lado, la mentalidad defensiva, como sugiere su nombre, es tanto de autoprotección como de autodefensa.

Solo este tipo de mentalidad busca información con la que se siente cómoda y se apaga cuando la percibe como una amenaza.

Desde luego, este patrón de pensamiento puede volverte alguien muy limitado.

También es una forma aparente de evitar la creatividad, encontrar mejores alternativas a los problemas existentes y muy fácilmente caer en la rutina.

Pero tal vez, el mayor revés de esta mentalidad es que aprendes algo basado sobre suposiciones falsas o evitas el aprendizaje por completo.

Mentalidad fija vs. mentalidad de crecimiento

Este combo es quizás el más conocido en términos de mentalidad.

Muy brevemente, una mentalidad fija es una vista estática en la que crees que eres bueno en algo o simplemente no lo eres, sin forma de cambiar ese llamado ‘hecho’ o ‘destino’.

Por otro lado, una mentalidad de crecimiento es una mentalidad de aprendizaje con una vista dinámica.

Esta mentalidad te permite creer que puedes cambiar, mejorar y prosperar en cualquier cosa a través del entrenamiento adecuado.

Ahora, es bastante fácil ver que una mentalidad permite explorar, crecer y ser más en general, mientras que la otra hace lo contrario.

Estas mentalidades limitantes pueden parecer que ofrecen más comodidad, son más fáciles de seguir y requieren menos esfuerzo, pero tienen un costo: no solo rechazan las buenas oportunidades de la vida, sino también pueden impedir que logres alcanzar tu máximo potencial.


¿Por qué es importante la mentalidad?

Cada forma de pensar puede funcionar de forma dual.

Por ejemplo, mientras tu mentalidad individual puede abrirte puertas, también puede establecer limitaciones serias basadas en tus creencias y enfoque en diferentes escenarios.

Esto significa que, así como tu mentalidad puede ayudarte a detectar oportunidades, también puede dejarte atrapado en ciclos contraproducentes.

Las historias que te cuentas a ti mismo y las cosas en las que crees pueden ir de cualquier manera.

En primer lugar, si quedas atrapado en una mentalidad negativa o limitante entonces tu forma de pensar evitará que ocurran cambios en tu vida.

Pero si desarrollas una mentalidad positiva, entonces permites que nazcan nuevas habilidades.

Debido a que tu forma de pensar sostiene tu conjunto de creencias, tiene un inmenso potencial para hacer una diferencia en tu vida.

Para la mayoría de la gente, sus creencias son el núcleo de sus esfuerzos.

Como tal, las creencias distinguen personas que tienen éxito en lo que hacen en comparación con otras que luchan continuamente.

Estas creencias forman la base del origen de tus habilidades.

Solo piensa en tus talentos, tu inteligencia y tu personalidad.

¿Consideras que estos rasgos son simplemente fijos y permanentes, o crees que son aspectos que puedes cultivar y mejorar en toda tu vida?

La rigidez o flexibilidad de estas creencias es lo que determinan tu forma de pensar.

Tener la mentalidad adecuada para cualquier tarea en particular es casi un requisito previo para el éxito.

Ya sea si eres padre, maestro, estudiante, emprendedor o en cualquier otra actividad, necesitas la mentalidad correcta para tener éxito en lo que haces.

Cada profesión tiene sus propios obstáculos y desafíos, por eso tener una mentalidad positiva te permite no solo superar esos obstáculos, sino que les damos la bienvenida para poder aprender de ellos y así crecer.

Si miras a tu alrededor, verás que a menudo personas en similares circunstancias tienen resultados muy diferentes en la vida.

Esto pasa debido a su forma de pensar dado que su forma de pensar con respecto a eventos o situaciones influye en su interpretación de ellos y por lo tanto, los resultados serán distintos a los de alguien con una mentalidad diferente.

Si tienes una mentalidad positiva, te resultará más fácil superar los contratiempos que otros con una mentalidad negativa o limitante.

O si tienes una mentalidad negativa, sentirás que el mundo se derrumba bajo tus pies cada vez que atraviesas por una experiencia desagradable.

Si tus creencias fundamentales no te respaldan, es probable que te prepares para el fracaso cuando te enfrentas a una situación difícil.

Puedes ser más susceptible a rendirte y admitir el fracaso cuando quizás todo lo que deberías hacer es esforzarte más o asumir una mirada diferente.

También es posible que debas cambiar tu estado de ánimo.


La mentalidad es más que creencias

La mentalidad no son meras creencias y tiene la capacidad de dictar tus reacciones a situaciones y otras tendencias.

Sirve un número de funciones cognitivas y te permiten enmarcar situaciones.

Al mismo tiempo, tu mentalidad también dirigirá tu atención a la mayoría de las cosas que son importantes filtrando la información irrelevante para que no te abrumes.

Tu mentalidad también te dará una dirección recomendando objetivos razonables para lograr y de ese modo tengas un sentido de dirección.

Una mentalidad se vuelve habitual, define quién eres y en qué puedes convertirte, a la vez, que las experiencias de vida la refuerzan.

Para la mayoría de las personas, su mentalidad se crea en una temprana edad.

Puede ser a través de padres, maestros, amigos u otras personas que absorban fácilmente lo que le dicen, porque cuando alguien es joven y no tiene otras referencias, acepta los conocimientos que le son ofrecidos.

Esta información luego se incrusta en su psique y comienza a moldear sus creencias sobre el mundo y su lugar dentro de él.

A medida que crece y madura, las experiencias y eventos de la vida pueden contradecir ese conocimiento anterior y cambian algo su mentalidad.

Sin embargo, el conocimiento anterior continúa y se convierte en su punto de referencia durante gran parte de su vida.

Por ejemplo, si estás rodeado de personas que están en constante estado de ansiedad y abrumadas, es muy probable que desarrolles una mentalidad que refleja las reacciones a la vida de manera ansiosa y agobiada.

Tu mentalidad continúa desarrollándose y se vuelve más fuerte mientras más repites y practicas tus creencias.

Ahora bien, si quedas atrapado en una mentalidad negativa o limitante, entonces es probable que sigas repitiendo diálogos internos negativos y comiences a ver las cosas en cierta forma.

Esta práctica puede volverse autocumplida hasta que crees completamente que es verdad.

En el otro extremo del espectro, si tienes una mentalidad positiva luego se refuerza a través de tus creencias y acciones consiguientes.


Aprendizaje continuo

Desarrollar tu mentalidad se trata principalmente de evolucionar y crecer.

Como tal, en lugar de buscar la aprobación de los demás, debes rodearte con personas que puedan ayudarte a mejorar.

Esto significa que no te sientas obligado a justificar todo lo que haces.

Si lo haces, significa que sacrificas tu potencial de crecimiento.

En su lugar, prioriza tu aprendizaje sobre la aprobación, ya que esto te ayudará a crecer y tener éxito en tus emprendimientos.

Al mismo tiempo, probar cosas nuevas te ayudará a encontrar diferentes ideas y hacerte consciente de en qué eres bueno.

También puedes (y normalmente suele ser algo positivo) desafiarte con nuevas tareas para desarrollar tu potencial.

Estar comprometido

Cuando combinas el aprendizaje continuo con el compromiso, te preparas para la excelencia.

Con mucha frecuencia, la gente comete el error de elegir un compromiso inestable, pensando que están comprometidos con su causa u objetivo, pero realmente no es así.

Con una mentalidad inestable, la gente se propone probar cosas y luego espera a ver qué pasa.

Durante ese proceso, muchas personas solo se centran en el hecho de que aún no han logrado su objetivo y no pueden dejar de pensar cuánto más tienen que hacer.

Esta mentalidad limitante puede sabotear sus esfuerzos haciéndolos más propensos a darse por vencidos.

Sin embargo, cuando desarrollas una mentalidad de crecimiento, este problema queda eliminado.

Si decides que estás totalmente comprometido a lograr tus objetivos, independientemente de los contratiempos, entonces probablemente tengas mayor éxito.

Aquí hay un ejemplo simple y cotidiano: te despiertas tarde, saltas de la cama, ya sabes que perderás tu autobús o tu coche compartido.

En el apuro, te saltas el desayuno, te vistes de prisa y sales corriendo por la puerta solo para descubrir que efectivamente, has perdido el viaje.

Ahora, la mentalidad fija probablemente responderá murmurando, maldiciendo, llamando nombres y permanecerá de mal humor durante el resto del día.

Pero si estás trabajando para desarrollar tu crecimiento, verás esto como una oportunidad para comprometerte con una rutina más oportuna para así asegurarte de que esto no vuelva a suceder.

Luego responderás acostándote temprano, poniendo una alarma (o varias) y arreglando tu ropa por la noche para que mañana sea mejor y diferente.

No te comprometas a planificarlo mentalmente, sino llevándolo a la acción.

Desarrolla una autoestima saludable

Puede resultar muy difícil lograr el éxito sin una saludable autoestima.

Antes de que puedas crecer o mejorar, necesitas creer que eres capaz de lograr tu objetivo.

Ya que no puedes darte el lujo de socavarte a ti mismo, es importante que dejes de preocuparte por lo que piensan los demás.

Tu autoestima es como te ves a ti mismo, un reflejo de tu mentalidad.

Se crea a partir de un diálogo interno contigo donde percibes y evalúas tu valor, ya sea positivo o negativo.

Para tener una autoestima fuerte, necesitas una mentalidad fuerte, una que te permita crecer y evolucionar.

Luego, deberás validar esto en los hechos pasando a la acción y viendo los resultados que obtienes.

Recuerda que más allá de que tan bueno crees que eres en tal o cual cosa, finalmente el producto de tus acciones dirán si lo que haces realmente resulta efectivo o debes cambiar.

Trabaja en tu perspectiva

Toda mentalidad tiene que ver con la perspectiva.

Tus creencias, pensamientos, prejuicios y actitudes afectan la forma en que procesas la información.

Tener un crecimiento de la mentalidad aumenta la probabilidad de lograr el éxito a largo plazo.

La perspectiva también es la fuerza impulsora detrás de la motivación.

La motivación determina si eres capaz de alcanzar los objetivos establecidos a largo plazo.

Sirve como combustible para mantenerte en marcha hasta llegar al final.

Sin motivación, perderás el impulso cuando te enfrentes a dificultades.

La mejor manera de mantener encendida tu motivación es recordar siempre cuál es tú ‘POR QUÉ’.

¿Por qué empezaste?

¿Por qué es importante?

Por ejemplo, cuando quieres perder algo de peso, ¿es porque no te gusta como te sientes o es porque simplemente quieres estar sano?

Mientras que cualquiera de las razones te moverá hacia tu objetivo, el que se desencadena por el sentimiento de carencia posiblemente será el más débil.

Establece objetivos realistas

Hay muchos factores que afectan la mentalidad de crecimiento en un individuo.

Uno de ellos es establecer objetivos efectivos y significativos.

Cuando los objetivos se establecen de manera realista, es más probable lograrlos.

Alcanzar objetivos importantes o incluso hitos más pequeños, es un proceso de aprendizaje positivo para el crecimiento mental.

Una mente resistente te ayudará a superar los tiempos difíciles y a pasar al siguiente desafío.

Maneja tu voz interior negativa

Uno de los mayores obstáculos para tener una mentalidad de crecimiento es tu voz crítica interior.

Esta voz te sigue diciendo que no puedes hacerlo, no vale la pena, eres quien eres y necesitas aprender a vivir así.

Esta voz interior refuerza la idea de que las cosas se dan y tú solo tienes una determinada influencia sobre tu vida.

Todos, incluso aquellos con una mentalidad de crecimiento, tienen esta voz y para cambiar tu mentalidad necesitas aprender a manejarla.

Como punto de partida, convierte el ´no puedo´ en tu mente en ´sí puedo´ y agrega un ´todavía´ al final de tus frases.

Haciendo frente a la adversidad

Una mentalidad de crecimiento tiene éxito al enfrentar la adversidad.

Si quieres superar los momentos difíciles, deberás enfrentar cada desafío.

Si evitas enfrentar los obstáculos, no puedes esperar maximizar tu potencial actual o desarrollar nuevas habilidades.

Los desafíos presentan una oportunidad de aprender y expandirse, lo que significa que también puedes crecer en el proceso.

Las personas con una mentalidad de crecimiento sobresalen en los desafíos, ya que estos los impulsan hacia adelante.

Ábrete a los comentarios

Una mentalidad de crecimiento siempre agradece los comentarios, ya que es otra oportunidad de aprender.

La retroalimentación también brinda la oportunidad de mejorar tu rendimiento.

Te ayuda a determinar qué áreas necesitas mejorar y en dónde te va bien.

Cuando te esfuerzas por desarrollar una mentalidad de crecimiento, verás un incidente más como una especie de experiencia de aprendizaje.

Estarás más dispuesto a evaluar tu desempeño y a buscar retroalimentación que realmente te ayude a descubrir cómo mejorar.

En lugar de murmurar y murmurar, seguir adelante será más fácil.


Test Drive

• ¿Cómo trabajas para desarrollar tu mentalidad?

• ¿Qué más puedes hacer para fortalecer tu mente y así volverte imparable?

• ¿Qué pasaría con tu vida y resultados si supieras cómo mejorar tu mentalidad?

¿Te resultó útil esta guía?

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Adrian Marquisio

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Adrian Marquisio